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Casa de Citas

El bulevar del miedo

Bulevar, VII

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Esa dicha que no les fue dada vivir en su martirizado país a Lola Beltrán y a Carmela Sigüenza, quienes escucharían la liberación de París y su vuelo jubiloso de campanas a tra´ves del informativo entusiasta de Radio Londres, con lágrimas de felicidad y una enorme esperanza…

Página 327 de "El bulevar del miedo", de Juana Salabert, Alianza Editorial

Bulevar, VI

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A pesar de lo mortecino de sus fachadas sucias de hollín y honds portalones, le había subyugado aquella ciudad tendida sobre una ría de coloridas gabarras y reflejados puentes de hierro mostrándole sus aún no del todo restañadas heridas de guerra al horizonte humeante y fabril. Bilbao.

Página 277 de "El bulevar del miedo", de Juana Salabert, Alianza Editorial

Bulevar, V

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Del  fondo de la barra le llegaba olor a mejillones recién raspados y puestos a cocer, el lento canturreo de una mujer entonando a Luis Mariano por encima de un trajinar de cazuelas. Fandango du pays basque / Fandango simple et fantasque / pour te danser dans le bras d'un garçon / une fille ne dit jamais non.

Página 275 de "El bulevar del miedo", de Juana Salabert, Alianza Editorial

Bulevar, IV

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IRÚN, MARTES 11 DE JULIO DE 1944

 

Era un café estrecho, oscuro como un confesionario, en l parte vieja de la pequeña ciudad fronteriza, atendido por dos camareras e cofias y mandiles rígidos y un patrón hosco, con tatuajes de la Legión en los antebrazos que le recordaron a Fabiani.

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Página 273  de "El bulevar del miedo", de Juana Salabert, Alianza Editorial

Bulevar, III

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Estuvo a punto de enmendarla, de aducir que nadie "se hace pintor", de repetir, sin apercibirse siquiera de ello, palabras dichas por su padre en otro tiempo anterior a la guerra y a las bombas incendiarias que pulverizaron su estudio, aquel pequeño hotel de tejado alpino junto a la plaza de toros, con casi toda su obra dentro.

 

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Página 87 de "El bulevar del miedo", de Juana Salabert, Alianza Editorial

Bulevar, II

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Muchos hombres han muerto, al igual que el pintado caballero sin rostro, por esa mirada fatal. Y otros muchos han asesinado por ella.

Yo soy uno de ellos.

 

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Páginas 26 y 27 de "El bulevar del miedo", de Juana Salabert, Alianza Editorial

Bulevar, I

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Era tan fácil descubrir la derrota en el rostro, los andares de alguien… ni siquiera había que ser demasiado observador; a los vencidos siempre les traicionaban  sus ojos bajos, la inseguridad precavida de sus gestos, la manera algo sonámbula de moverse.

 

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Página 19 de "El bulevar del miedo", de Juana Salabert, Alianza Editorial